AFAYA | MANUEL CAPÓN
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MANUEL CAPÓN

EL CIELO

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El Cielo
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Todo empezó mucho antes de que yo tuviera conciencia de la forma caprichosa en que se desarrolla la vida. Me gusta pensar que comenzó con mi abuelo materno, José Mouriz, que falleció cuando yo era todavía un niño; demasiado pronto para que pudiera conocerle realmente y disfrutar de él. Descubrí y posiblemente heredé su pasión por la fotografía a través de los muchos recuerdos y objetos que mi abuela y mi madre conservaban.
Ya entonces me atraían poderosamente sus pequeñas copias en papel y sus negativos, los de cristal sobre todo llamaban especialmente mi atención. En mis juegos velaba sin saberlo sus papeles fotográficos al abrir las cajas y poner sobre ellos objetos, porque disfrutaba contemplando con asombro las figuras y las sombras que se originaban. Un asombro e ilusión comparables a los que despertaba el circo en sus visitas anuales a los lugares de mi infancia.
Sin embargo, no adquirí mi primera cámara fotográfica hasta muchos años después, cuando empecé a trabajar. Fui aprendiendo poco a poco y de manera autodidacta, sin imaginar, tampoco entonces, hasta qué punto la fotografía llenaría mi vida.
El Cielo es un homenaje a mi abuelo, porque es el lugar a donde nos decían que se iban los que desparecían de nuestras vidas cuando éramos niños. Es también un homenaje al circo a través de Graciela, su trapecista, el cielo era su lugar de trabajo, y en nuestras conversaciones así llamaba ella a su trapecio en lo alto de la carpa del circo.

Manuel Capón (Lugo, 1965) empezó a desarrollar un interés por la fotografía al descubrir la colección de objetos fotográficos heredados de su abuelo. Su formación fotográfica es inicialmente autodidacta, en 1994 colabora como fotógrafo con la revista americana Guidepost en Madrid, revista de carácter sociocultural, que mantiene durante cinco años. Esta colaboración la alterna
con su trabajo como fotógrafo freelance y como colaborador de varios medios como el periódico El País.